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¿Por qué asusta a algunos la ampliación de derechos?

 Hace tiempo que me pregunto, por qué hay sectores de esta sociedad que se “escandalizan” tan pronto con algunas propuestas del actual gobierno socialista. Como si no hubieramos tenido suficiente con  aguantar la bronca por la Ley de Matrimonios Homosexuales, que parecía que a algunos les iban a obligar a casarse con personas de su mismo sexo. He de decir que de las cosas que he visto en este país, desde que soy adulta, y más me han entristecido, han sido las manifestaciones que se celebraron para intentar que no se ampliasen los derechos de este colectivo. No sirven excusas del tipo, “es que eso no es un matrimonio”, como si ponerle un nombre determinado ofendiese a algunos (recordemos las manzanas y las peras de la Botella…)

Ahora volvemos a la carga con el aborto, y el suicidio asistido. Sinceramente, a mi edad, nunca he debatido la Ley del Aborto, y no es porque no me guste debatir, creedme que me encanta, simplemente, porque me he hecho adulta en una generación que creció con esta ley y nunca la he puesto en duda. Ahora sí, acontecimientos como los sucedidos los últimos meses, deben llevar a nuestros gobernantes a poner freno a abusos, y garantizar la privacidad de las mujeres que interrumpen sus embarazos en nuestro país. Siempre he pensado que, llegado ese momento, (el de tomar una decisión sobre un embarazo), dar el paso debe ser duro. Cada uno podrá tomar en consideración su moral, su ética, sus principios, su economía, su edad…etc. Pero lo que me gusta es vivir en un país donde se tiene la libertad de hacer lo que uno decida. Y lo mismo pasa con el suicidio asistido. Ver sufrir a alguien que quieres, y que sabes que va a morir, no deja indiferente a nadie. No queremos que los que nos dejan lo hagan rodeados de dolor, yo por lo menos no lo quiero. Es más, no me gustaría ver a nadie de los que quiero subsistiendo en una situación que le haga infeliz durante años, esperando un final que no termina de llegar. Si hacer sufrir a los que queremos, en pro de unos principios morales o religiosos, es amor, sinceramente no lo entiendo, prefiero la comprensión por el que sufre y por el que no quiere seguir sufriendo.

Confío en los expertos que estudiaran ambos temas, y confío en los ministros que van a trabajar con ellos. De lo que desconfío es de los españoles a los que les da un miedo atávico que los demás tengan la capacidad de elegir, de que España sea un país a la cabeza de la ampliación de derechos para los ciudadanos.

Ninguna de estas medida obligará a nadie a hacer nada, pero si nos permitirá, llegado el momento, tomar una decisión con todos los elementos y todas las posibilidades. Yo, sinceramente, prefiero vivir en un país con libertad a vivir en uno donde reine el miedo y las creencias de unos pocos.

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