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Escuela de Mandarines: Deudas y deudores.

Estamos acostumbrados a hablar de la deuda de las familias, de las empresas y en raras ocasiones nos ocupamos de las deudas de las administraciones públicas y de las consecuencias que éstas producen en el funcionamiento de la economía en cada uno de los ámbitos en los que nos movemos.

En un momento como en el que nos encontramos, saltan a las páginas de los medios de comunicación noticias que nos alertan de que la Administración, lejos de facilitar el flujo del dinero hacia las empresas, lo que está haciendo es poner palos en las ruedas de este carro que ya va demasiado cargado, alargando los plazos de pago hasta 145 días y acumulando, sólo en la Región de Murcia 900 millones de euros de deuda con empresas de todos los tipos, tamaños y sectores. Cifra que nos sitúa como la tercera Comunidad Autónoma con más deuda con las empresas de todo el país.

Y claro, así no es posible. No podemos estar hablando de que hace falta una mayor inversión por parte de las administraciones, cuando a nivel regional y, por supuesto, local no se paga cuando y lo que se debe. Porque en este asunto, el Ayuntamiento de Caravaca no es ajeno en absoluto. Según sus propias liquidaciones son más de 2,5 millones de euros, es decir, más de 400 millones de las antiguas pesetas, lo que declaraban deber a 31 de diciembre de 2007, entre lo acumulado en ese mismo año y lo que debían de años anteriores.

El funcionamiento es muy sencillo, si proponemos a las empresas que hagan obras para el Ayuntamiento, éstas, lógicamente, tendrán que invertir en maquinaria, obreros, materiales, etc. Posteriormente tendrán que poner el capital para llevar a cabo el proyecto y finalmente cuando ya esté entregado esperar a cobrar. Si los plazos se cumpliesen, no tendrían que esperar más allá de 30 o 60 días, en el peor de los casos 90 días, esta por desgracia no es la realidad.

La falta de liquidez de las administraciones como la de Caravaca, que cuenta con más de 3000 millones de pesetas de deuda, hacen que sea prácticamente imposible poder hacer frente a esos pagos, como no sea a través de préstamos, tal y como viene siendo habitual, o bien si les llueven unos cuantos millones, tal y como ha hecho Zapatero con el Plan E y sus 4, 5 millones de euros directos a las arcas municipales.

En definitiva, que una no deja de sorprenderse de hasta qué punto los que deberían ir aliviando y colaborando de manera clara y concreta, aportando soluciones y dando el empuje necesario a la economía para que funcionase, son los que van ralentizando que esta pueda salir del atolladero en el que se encuentra. Mucho se ha escrito sobre el control de la deuda municipal, más aún sobre los famosos superávits de los que el equipo de gobierno del PP, en Caravaca, tanto presume. Pero la realidad al final acaba imponiéndose y las cifras están ahí para quien quiera verlas.

Escuela de Mandarines : Busco casa asequible

El precio de la vivienda cae y ya no sorprende a nadie ni en este pueblo, ni en esta región, ni en este país, y aún así uno sale a comprarse una casa y se sigue preguntando cómo es posible que parezca casi una utopía adquirir una, seas joven o menos joven, la cuestión sigue siendo la misma: ahorras, o en su defecto, pides una hipoteca. Ni nuevas, ni usadas, libres y por supuesto, en nuestro municipio, en ningún caso de protección oficial. Eso en Caravaca,  cómo un buen cine, todo el mundo habla de ello, pero nadie lo ha visto. Le podremos echar la culpa a los bancos, a la crisis o a quien queramos, pero la realidad es que esto no es nuevo, tiene ya solera en la escena política local. Y es hora de asumir lo que se está haciendo mal.

Y hay cosas que desde luego no se entienden. Para comenzar, es asombroso como durante los últimos años se han anunciado proyectos, muy conocidos por todos, que no han sido capaces de transformar en realidades. El más sonado, y bajo mi  punto de vista, el gran fracaso de la política municipal de vivienda y por tanto del Concejal de Urbanismo, ha sido el proyecto de las viviendas de la Renfe. Se anunció a bombo y platillo, lo vendieron como la gran respuesta, y ahora sigue siendo el gran interrogante. Cientos de familias de Caravaca, que siguen esperando a que mes tras mes se cumplan las promesas del Sr. Aranda, que repite, en el ánimo de que se convierta en realidad, la mentira de que el proyecto está ya que empieza.

Pero no se queda la cosa ahí, están también los del almacén del trigo, las de la calle larga…y unas cuantas que no dejan de aparecer en los medios de comunicación, pero que al final no dejan de ser proyectos que duermen en el cajón de algún político despistado, que desde luego no tiene como prioridad el hecho de que los ciudadanos  sobre los que gobiernan puedan acceder a una vivienda digna y a un precio justo.

En un municipio que ha incrementado la cantidad de suelo urbanizable como el nuestro, donde se han aprobado miles de viviendas en diferentes urbanizaciones, es curioso que, nunca se haya puesto el acento en incrementar el número de viviendas que podían mejorar el acceso de la mayoría de los caravaqueños. Se ha favorecido la especulación, el mismo Ayuntamiento vendiendo suelo, desde el Campo de Fútbol hasta el último metro cuadrado que poseía. Ahora se presenta una posición curiosa, miles de viviendas vacías e inasequibles.

No se ha trabajado en ningún momento en conseguir una buena bolsa de suelo público y tampoco en la construcción de un buen número de viviendas protegidas, bien construidas por el Ayuntamiento, o por promotores privados, que permitieran la creación, como se ha venido pidiendo desde diferentes asociaciones y sectores de la sociedad, de un número suficiente de estas viviendas como para competir con la oferta de viviendas libres y por tanto, moderar su precio.

Es el momento de empezar a trabajar en cambiar los proyectos del papel a la realidad, de fijar prioridades, de trabajar porque los ciudadanos tengan un mejor acceso a lo que todos en un momento u otro deseamos, una casa, un lugar digno al que llamar hogar y sobre todo que sea asequible y no nos cueste la vida. Es una asignatura pendiente de este ayuntamiento que ya dura 10 años y va siendo hora de aprobarla.

Escuela de Mandarines: Austeridad en tiempos de crisis

Es curioso como algunos entienden aquello de ser austeros y de afrontar la crisis que nos está costando tanto trabajo, tantos quebraderos de cabeza, tanto esfuerzo común. Hay administraciones que se han tomado en serio aquello de intentar ponerle freno a la crisis con algo más que palabras, que sabemos que están bien, pero no llevan a ningún sitio y otras que entienden la austeridad de un modo muy curioso, como el Ayuntamiento de Caravaca.

La creación del Fondo Estatal de Cooperación Local, ha sido, a mi entender, una de las piezas clave para ayudar a los Ayuntamientos de nuestro país a intentar poner freno a la crisis. Ayudando a las administraciones que tienen una menor capacidad de maniobra  respecto a esta situación. Así, nuestro municipio se ha encontrado, con 4,5 millones de euros que vienen del Gobierno Socialista, para dedicarlos a obras varias. Aquellas que ha considerado más interesantes y que, consensuadas o no, entendemos proporcionan un pequeño rayo de luz en cuanto a la creación de puestos de trabajo.

Por otro lado, el Gobierno Regional, que se ha mojado bastante menos, algo ha aportado también para que se puedan tener dinero con los que crear obra pública. Obra que mucho se ha anunciado y presupuestado y que muchos confiábamos se realizaría gracias al  superávit del que tanto nos ha hablado el equipo de gobierno en los últimos años, pero que por el contrario,  tan parada ha estado en Caravaca, a la vista de todos está. En cualquier caso, a mi parecer, lo importante es que se empiecen a hacer cuanto antes y esto ya será una más que buena noticia.

El caso es que si seguimos bajando en la escala, no nos queda más remedio que llegar a  preguntarnos qué está haciendo el Ejecutivo Local del Partido Popular, para paliar los efectos de la crisis que nos llueve. Y, si quitamos las reuniones del Sr. Alcalde con los empresarios y la gestión de los dineros que vienen de otros lados, poco nos queda en el tintero. Sabemos que se han revisado contratos de suministros, que se han remirado los seguros que contrata el ayuntamiento y que se ha ido, casi punto por punto para ver donde se puede recortar. Y hasta ahí, aplaudo la iniciativa. Pero claro, la clave del asunto es para qué sirve recortar todos los gastos superfluos si con lo que te ahorras te propones pagar a un concejal para que abandone su trabajo habitual y se dedique a no sabemos bien qué.

Y esto no es nuevo, era un secreto a voces, en nuestro municipio que esto llegaría, cada uno tenía su teoría de cuando sucedería. Yo, sinceramente, siempre pensé que en estos momentos,  en que los políticos deben ser los primeros en contenerse, puesto que manejan el dinero de todos que a todos hace falta, y por tanto, deben ser los que den ejemplo, no se atreverían con esta decisión que deja a la ciudadanía con la pregunta de si todos nos tenemos que apretar el cinturón por qué los que gobiernan no lo hacen. No sé cuánto cuesta esta liberación, no voy a entrar en eso, pero si en que sea lo que sea, es dinero de todos, con el que se pueden llevar a cabo iniciativas  en colegios, en calles, en guardería, y otras tantas, que favorezcan a los ciudadanos y no a los políticos. Yo mantengo que  ahora no toca. Ahora es el momento de hacer gestos, de solidarizarse con tantos que pierden su trabajo, de contener el sueldo de los que están al servicio de los ciudadanos, como son los gobernantes, de trabajar para que esa situación termine. No es el momento de incorporar gastos innecesarios a las arcas públicas y de que los ciudadanos, con sus impuestos, paguen la liberación de nadie.

Definitivamente no se ha entendido que significa la palabra austeridad.

Escuela de Mandarines: Promoción y Previsión

Justo hace unos días se celebraba en Madrid una de las ferias de turismo más importantes de este planeta: FITUR. Como cada año, Caravaca asiste, dentro del pabellón de la Región de Murcia, promocionando las Fiestas en Honor a la Stma y Vera Cruz, es decir, nuestros Moros y Cristianos y Caballos del Vino, y el Año Santo del 2010. Me consta el interés que, desde el Ayuntamiento en su conjunto, se hace por poner a Caravaca dentro de la escena de los destinos turísticos nacionales. Lo que más curioso me parece, cita tras cita, es que al gasto que se hace en promoción no vaya aparejado en un gasto real en infraestructuras turísticas y alojamientos, aún no hay infraestructuras hoteleras, que van a ser suplidas con albergues de peregrinos, todavía sin construir, y que lógicamente no van a dar cabida ni respuesta a las necesidades que van a surgir, no hay lugar para acoger a los peregrinos, una de las rutas de acceso que sería más apropiada para llevar a los peregrinos por nuestra ciudad, la Glorieta, sigue sin estar arreglada, aún queda mucho por hacer y el trabajo va muy atrasado para las fechas en las que estamos.

Debemos estar preparados para conseguir no sólo atraer cada vez más visitantes a nuestra localidad, tarea ya de por sí más que loable, sino intentar que se queden, que tengan que cenar, comprar, tomarse un café y comprarse un recuerdo o un jersey. En definitiva, ser capaces de generar riqueza para Caravaca en su conjunto, no sólo para el casco urbano, sino a poder ser, también a las pedanías. Ahora todavía estamos a tiempo, de que no suceda como en el Jubilar 2003, cuando gran parte del pueblo y, no digamos ya del municipio, no se enteró en absoluto de que tamaño acontecimiento se estaba llevando a cabo.

Este es un proyecto de todos y, si se hace bien, podrá ser una oportunidad para todos en Caravaca. Por eso, en mi humilde opinión deberían estar todos en este asunto, los políticos, de todos los signos, Cofradía, Hosteleros, Comerciantes…y la sociedad en general. Por desgracia, vivimos en un momento, donde el esfuerzo espera ser premiado con una medalla y donde al final, parece contar más quién se la colgará y no el beneficio que traerá al conjunto de los que comparten un proyecto. 

Cada uno que mire su ombligo, pero ocasiones como ésta no pasan por la puerta cada día, sino cada siete años, y lloviendo las que llueven en este momento, más vale que cada uno aporte lo que sepa y lo que pueda y que todos puedan comer un trozo del pastel, antes de que uno se lo guise y se lo coma solito y el resto se quede mirando.