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Show must go on?

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Más que recomendable el artículo de Juan José Millás hoy en EL PAÍS. La separación más que evidente entre los que gobiernan o se oponen al gobierno y  los que son / somos gobernados, es una brecha difícil de reducir. Los segundos raramente, incluso aunque hayamos estado en esto y sigamos interesados en los temas, somos capaces de sentir que los temas que están encima de la mesa, lo están: Primero, porque nos afectan en este momento, y segundo, porque si no, lo harán en un futuro.

Sé que es complicado transmitir el trabajo, pero tengo la convicción de que en vez de aprender con el tiempo a transmitir, lo que se está consiguiendo es meterse dentro de una burbuja que en nada ayuda a recuperar la tan llevada y traída “confianza”. En Geofgrafía Subjetiva se puede encontrar un análisis a fondo de lo que yo aquí simplemente esbozo.

El problema fundamental para mí, es que en este país nuestro los políticos, en la mayoría de los casos carecen de empatía. Y eso es preocupante, cuando el pensamiento principal de muchos millones de ciudadanos es si el mes que viene tendré un trabajo, o cuánto me va a durar el paro o que haré cuando ninguna de esas dos cosas aporte ingresos en mi cuenta del banco, o dónde voy a encontrar un trabajo.

Como dice una amiga mía a fin de cuentas, a veces da la impresión de que los que mandan aplican aquello de que  “no es lo mismo, el nene tiene hambre, que dale teta al nene” , aunque me gustaría que no fuera así.

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La Pirenaica

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Hoy publica El País, un artículo hablando de Radio España Independiente, más conocida como Radio Pirenaica. El artículo es a propósito del libro de Luis Zaragoza, Radio Pirenaica, la voz de la esperanza antifranquista.  Donde el autor, habla de la influencia e historia de esta mítica emisora para todos aquellos que aún no habían perdido la esperanza en aquella España, que empezaba a acostumbrarse al franquismo en su apariencia, pero que seguía contando con gentes que se resistían a creer que todo siempre seguiría siendo así.

Alguien se preguntará por qué me interesa la Pirenaica a estas alturas, pero es que no he podido evitar asociar este artículo a las historias que mi madre me ha contado desde hace años, sobre mi abuelo y ellos (mis tíos, mi abuela siempre lo consideró muy peligroso), escuchando la radio en la buhardilla de su casa, intentando sintonizar y escuchar, bajito, lo que contaban en áquella emisora que no se podía escuchar en el salón de la casa. Ella, mi madre,  estoy segura no recuerda lo que escuchaba, pero sabía que era importante, secreto y que no había que contárselo a nadie. Estoy convencida que estas y otras historias del abuelo Alfonso, el que escuchaba la radio a escondidas, el sindicalista, el que consiguió que sus compañeros y él tuvieran vacaciones, por primera vez en 20 años…todas éstas historias, forjaron la historia de quienes somos hoy día. De quien soy yo.

Mi abuelo vivió emocionado cada uno de los días que vivió en democracia, vivió disfrutando haber podido llegar a vivirlo, y me hizo entender lo afortunada que era, lo importante que era la libertad, y haber puesto, aunque fuera pequeña, una parte en que eso sucediera. Librando sus propias batallas, las que él podía luchar y ganar, me enseñó que todos podemos hacerlo. Me gusta esa ídea, la de luchar tus batallas, creo que hemos perdido esa perspectiva, ya no creemos en las pequeñas victorias, sino en las grandes, nos moviliza más Obama, que las calles en mal estado de nuestro pueblo, creemos que lo pequeño, la lucha diaria, la victoria del día a día palidece ante los grandes temas que ocupan los tiempos que vivimos.

Creo que esto estamos equivocados. La política local, la que yo he vivido principalmente, va mucho de eso, de olvidarse de los grandes temas y centrarse en los pequeños, de asumir que tus victorias no serán grandes, pero si importantes, y que tus derrotas no te hundirán, porque te dejarán aliento para poder luchar otro día más. Va de recuperar ese espíritu de resistencia, casi en las trincheras en algunas ocasiones, y a pesar de ello (de centrarse en lo pequeño), no sentirse fracasado, sino orgulloso de haber podido contribuir en la medida de nuestras fuerzas a que el mundo cambie. Como el abuelo Alfonso.

Solbes y el adelgazamiento global.

                                                                    

                                                                                                                                                                        No, no es que me haya propuesto que el Vicepresidente del Gobierno se ponga a dieta. Ni que Pedro Solbes, haya propuesto que los ciudadanos del país se pongan. Pero ayer, en la Comisión de Hacienda del Congreso, donde se debatía el Nuevo Modelo de Financiación Autonómica, me llamó enormemente la atención la frase de Solbes:  “ En época de crisis tenemos que adelgazarnos todos”. Se refería a que las CCAA no pueden pedir continuamente que sea el Estado el que reduzca sus ingresos en favor suya. Esta respuesta, la daba en contestación al Portavoz de ICV, Joan Herrera, que hablaba de reducir el 50% que permanece en las arcas del Estado y no se distribuye a las CCAA. Con cifras en la mano, y descontado el gasto en Seguridad Social, no es más de un 20% lo que le queda al Estado para inversiones y gasto propio. Cuando en algunas CCAA, este porcentaje llega a más del 40%.

Este no es un tema sencillo, cambiar el reparto que existía hasta ahora es complicado, y más cuando los partidos nacionalistas, tanto catalanes como otros, hablan de puntos de inflexibilidad. Aún así, Solbes habló de mejora de ingresos para las CCAA, de que ningún servicio público que se haya transferido dejará de ser financiado, bien con recursos propios, bien con transferidos. Está claro, que cuando se reparte el pastel nadie está contento con lo que le toca, pero en este juego el problema fundamental, es que tiene que tocarle parte a todos, y aquí son muchos y con problemas más que variados. En Murcia, ya se sabe como se hicieron las transferencias de algunas competencias, como la de sanidad, y así nos pinta el pelo, con una sanidad pública prácticamente en quiebra. Por tanto, para mí, el hecho de que se ajusten de nuevo las, permitidme la expresión, “cagadas”, que se hicieron desde los gobiernos de Aznar, es importante y se transfiera en función de población, dispersión, concentración y pirámide poblaciónal de cada uno de los territorios.

En cualquier caso, EL PAÍS, y Público hacen una muy buena cobertura, que os enlazo.

Una de cine…

Como no todo va a ser política…hoy toca cine. Tengo la suerte de contar con un buen amigo mío, Jordi Minguell, que me da una envidia (sana, si es que puede decirse así), porque trabaja en EL PAÍS, porque va de festival en festival haciendo algo que a mí me encanta, que no es otra cosa que ver, hablar y vivir el cine desde los escaparates donde se muestra. Desde la semana pasada está de cronista del Festival de Málaga, dede allí nos relata en su blog, que me parece estupendo todo lo que sucede y todo con una visión muy particular, que hace de su escritura y sus posts algo delicioso para leer y empaparse del panorama del cine nacional…Jorge, por cierto, enhorabuena por lo de Montserrat Dominguez. Lo dicho, en dos días con los grandes!!