Archivo del sitio

Apostasia o Excomunión…vayan eligiendo.

 galileo-ante-el-santo-oficio

S usted es uno de esos bautizados por el rito católico, porque a su abuela, tía, madre, prima (o lo mismo pero en masculino) le hacía mucha ilusión. Si luego hizo usted la comunión, por los mismos motivos o parecidos, si se casó por aquello del boato y las tradiciones…en definitiva, si ha caído en las redes del catolicismo y ahora le gustaría no formar parte de esta religión nunca más….hoy día lo tiene dos caminos. O bien inicia un proceso de apostasia, es decir, se pone a trabajar para que le borren de los archivos parroquiales y no cuenten con usted como un católico más, o bien opta por la segunda opción, que es la que la Conferencia Episcopal Española (CEE) le da, y creánme que se lo pone fácil, fácil….porque a poco que usted esté a favor de la reforma de la Ley del Aborto, tiene todos los números de la tómbola para que le explulsen, eso sí, no sabemos si tras juicio de la inquisición previo o no.

El Sr. Martínez Camino amenaza a políticos y no políticos con el castigo de excomunión. Y es que como parece ser que el Partido Popular, se está comportando de una manera tibia en este tema y no han llamado a las bases a la revolución pro-vida, pues ahí están los obispos para hacer el trabajo que los políticos afines no hacen, bueno excepto Esperancita, que esa siempre cumple con sus obligaciones, como Dios manda. Así que han decidido que se van a tirar de nuevo en la calle, las veces que haga falta y si eso no funciona van a ponerse firmes con aquellos que forman parte de sus filas, y no deberían hacerlo. Yo, sin que sirva de precedente, estoy de acuerdo con la CEE, y creo que deben llevar esto hasta sus últimas consecuencias será, fundamentalmente, porque eso de la excomunión me parece más cómodo y sencillo que la apostasia. Por si acaso voy a empezar a investigar donde tengo que mandar la carta con mi nombre y mi apoyo rotundo a la reforma de la Ley del Aborto para ir ahorrándoles trabajo.

Feliz excomunión a todos….

Superando viejos discursos

Esto es lo que tendría que estar haciendo el PP en España. Asombra que ante la reforma de la Ley del Aborto, estén intentando volver a plantear viejos discursos, del todo superados por la gran mayoría de la sociedad en la que vivimos. Sé que hay una parte de esta sociedad que querría que este estudio de la reforma desembocara en un nuevo cuestionamiento del aborto y que volviéramos al: “Aborto si, aborto no”, pero ese no es el punto en el que nos encontramos ahora, bajo mi punto de vista, es ridículo intentar volver ahí. La reforma de la Ley es necesaria y aunque Rajoy diga que no es una demanda social, si que lo es. En ella se recogen una serie de supuestos que han sido válidos durante 20 años, pero que hoy día han dejado de ser suficientes y por eso hay que modificarla. El trámite se está haciendo de manera más que abierta (a pesar de que la subcomisión sea a puerta cerrada) es cierto que no se han podido escuchar las comparecencias de los expertos, pero todos los partidos políticos han llevado a los suyos, que han sido escuchados y se han podido leer los resúmenes en blogs como el de Carmen Montón, Portavoz socialista en la Subcomisión. Ha llegado el momento de ir a una ley de plazos, de reconocer que la mujer debe ser libre de tomar la decisión de abortar, sin que por ello tenga que ser juzgada, o tenga que quedar ningún resquicio por donde se la pueda perseguir, tal y como ha sucedido en tiempos no tan lejanos. Ahora quedan las conclusiones, llegar a acuerdos políticos, pero estoy convencida de que los partidos políticos, menos el PP, llegarán a un acuerdo en un tema como este que a tanta gente implica. Es el momento de dar un paso adelante y de avanzar hacia las leyes del aborto que existen en nuestro entorno. Espero que la noticia que publica la prensa hoy sobre el apoyo mayoritario a la reforma se cumpla en el momento de la votación. Porque es justo y porque es necesario.

¿Por qué asusta a algunos la ampliación de derechos?

 Hace tiempo que me pregunto, por qué hay sectores de esta sociedad que se “escandalizan” tan pronto con algunas propuestas del actual gobierno socialista. Como si no hubieramos tenido suficiente con  aguantar la bronca por la Ley de Matrimonios Homosexuales, que parecía que a algunos les iban a obligar a casarse con personas de su mismo sexo. He de decir que de las cosas que he visto en este país, desde que soy adulta, y más me han entristecido, han sido las manifestaciones que se celebraron para intentar que no se ampliasen los derechos de este colectivo. No sirven excusas del tipo, “es que eso no es un matrimonio”, como si ponerle un nombre determinado ofendiese a algunos (recordemos las manzanas y las peras de la Botella…)

Ahora volvemos a la carga con el aborto, y el suicidio asistido. Sinceramente, a mi edad, nunca he debatido la Ley del Aborto, y no es porque no me guste debatir, creedme que me encanta, simplemente, porque me he hecho adulta en una generación que creció con esta ley y nunca la he puesto en duda. Ahora sí, acontecimientos como los sucedidos los últimos meses, deben llevar a nuestros gobernantes a poner freno a abusos, y garantizar la privacidad de las mujeres que interrumpen sus embarazos en nuestro país. Siempre he pensado que, llegado ese momento, (el de tomar una decisión sobre un embarazo), dar el paso debe ser duro. Cada uno podrá tomar en consideración su moral, su ética, sus principios, su economía, su edad…etc. Pero lo que me gusta es vivir en un país donde se tiene la libertad de hacer lo que uno decida. Y lo mismo pasa con el suicidio asistido. Ver sufrir a alguien que quieres, y que sabes que va a morir, no deja indiferente a nadie. No queremos que los que nos dejan lo hagan rodeados de dolor, yo por lo menos no lo quiero. Es más, no me gustaría ver a nadie de los que quiero subsistiendo en una situación que le haga infeliz durante años, esperando un final que no termina de llegar. Si hacer sufrir a los que queremos, en pro de unos principios morales o religiosos, es amor, sinceramente no lo entiendo, prefiero la comprensión por el que sufre y por el que no quiere seguir sufriendo.

Confío en los expertos que estudiaran ambos temas, y confío en los ministros que van a trabajar con ellos. De lo que desconfío es de los españoles a los que les da un miedo atávico que los demás tengan la capacidad de elegir, de que España sea un país a la cabeza de la ampliación de derechos para los ciudadanos.

Ninguna de estas medida obligará a nadie a hacer nada, pero si nos permitirá, llegado el momento, tomar una decisión con todos los elementos y todas las posibilidades. Yo, sinceramente, prefiero vivir en un país con libertad a vivir en uno donde reine el miedo y las creencias de unos pocos.